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El 5G es la tecnología que va a cambiar por completo nuestras vidas

Si las redes 3G y las 4G han servido para que las personas se comuniquen, la red 5G va a hacer que los objetos hablen entre ellos.

Los coches autónomos están en las calles, pero no funcionan bien en las ciudades ajetreadas. Nuestras casas están llenas de dispositivos inteligentes, pero no lo suficientemente como para que hablen entre ellos. Tenemos realidad virtual móvil, pero ¿de verdad te impresiona esta tecnología en un móvil?

Por todas partes vemos promesas de un mundo interconectado, pero no está claro cuando se harán realidad. Pero un próximo desarrollo en las comunicaciones inalámbricas podría ser la piedra de toque que lo cambie todo. Su nombre es increíblemente breve: 5G.
El salto de las conexiones 4G a las 5G puede sonar como un pequeño cambio que no suponga mucha novedad, como puede pasar entre un iPhone 4 a un iPhone 5 y de este a un iPhone 6.

Pero el 5G es diferente. Todas las generaciones de redes hasta ahora se han dedicado a conectar a personas. Y la 5G no es diferente a ellas en este aspecto. Pero lo que de verdad la diferencia es que también va a conectar aparatos.
Su impacto inicial será obvio: Internet será más rápido en los móviles que nunca (se espera que 5G sea diez veces más rápido que 4G).

Lo que es transformador es que 5G se está construyendo desde cero para garantizar una señal confiable con baja latencia predecible.
Estas son las dos cualidades que Wi-Fi o 4G nunca han podido garantizar. Esta confiabilidad es lo que hace que 5G sea una red especialmente útil para la comunicación entre los aparatos, por lo que se espera que marque el comienzo de una nueva ola de automatización. Prevea un sistema de autos autónomos de rápido movimiento: los vehículos necesitarán poder comunicarse de manera confiable entre sí y el menor retraso podría ser catastrófico.
En un mundo que ahora está en gran parte digitalizado, el alcance de la automatización es enorme. En la industria, podremos imaginar fábricas en las que las máquinas y otros aparatos conectados hagan que la producción sea mucho más eficiente. Los robots no solo podrían trabajar rápidamente sin colisionar, sino que las líneas de fábrica también deberían poder reconfigurarse rápidamente para producir diferentes productos.
La idea de la “ciudad inteligente” también depende en gran medida de la automatización. La ONU predice que el 68 por ciento de la población mundial vivirá en ciudades en el año 2050, una realidad que ejercerá una gran presión sobre los recursos. Si queremos evitar atascos distópicos, necesitamos sensores para monitorear el flujo de tráfico, pronosticar problemas y ajustar dinámicamente las señales de la carretera para evitar problemas como embotellamientos o accidentes.
Para ahorrar energía, necesitamos luces de carretera que se enciendan y apaguen en respuesta a la presencia de un automóvil. Para evitar fallas en la infraestructura, necesitamos trabajadores de mantenimiento de Inteligencia Artificial, que puedan identificar problemas en una etapa temprana e intervenir. También necesitaremos drones que pueden cambiar las bombillas de las farolas o los robots ubicados dentro de tuberías de agua que reparan pequeñas grietas antes de que se agranden.
Como 5G tu coche deberá poder hablar con el dron que está reparando una carretera. La automatización será lo más revolucionario de las redes 5G, otro de sus aspectos destacados podría ser el de impulsar importantes avances en tecnologías que requieren la participación humana. Como por ejemplo, la sanidad. Ahora mismo, está disponible un dispositivo capaz de ejecutar una cirugía remota. Se llama Sistema Quirúrgico Da Vinci y permite a un médico sentarse en una consola (generalmente en la misma habitación) y operar de forma remota cuatro brazos robóticos con mayor precisión, estabilidad y maniobrabilidad que las manos humanas. El único inconveniente es que el cirujano sacrifica su sentido del tacto. 5G podría permitir la retroalimentación háptica en tiempo real y posibilitar el control fiable de robots quirúrgicos a mayores distancias. Si el especialista que necesita vive a cientos de millas de distancia, no hay problema: un robot puede hacerlo telepresentar en su hospital local.

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